Un país que no sabe apreciar su cultura es, sin duda alguna, un país abocado al desastre; una nación sin rumbo que difícilmente puede conseguir ningún progreso, gracias a que sus ciudadanos no son capaces de ver más allá de sus narices, ni de tener un razonamiento lógico y positivo. Para los que crean que exagero, decir que están bastante equivocados, porque la cultura no es sólo saber leer y escribir, que también y es algo bastante importante; pero también resulta muy importante usar esas herramientas para hacer que nuestras vidas tengan unos objetivos más sublimes, más allá de las necesidades básicas como el comer y el vestir. Un pueblo culto es, ante todo, un pueblo humano, capaz de tener sentimientos e ideales que diferencian claramente a los humanos del resto de especies animales.

Y después de este razonamiento tan profundo, decir que, en mi opinión, todavía hoy no está muy claro cómo podemos hacer que la cultura llegue a todos los rincones del mundo. Todos estamos de acuerdo en que ser cultos es la base de un progreso sano, pero no parece que seamos capaces de entendernos a la hora de decidir cómo hacer esto. Echamos mano de las escuelas, el lugar donde en teoría nuestra vida académica debe empezar, y que debe darnos los primeros esbozos de cultura, pero no siempre resulta tan bien como pensamos. ¿Y por qué? Porque eso de que la letra con sangre entra, realmente no es así; todo aprendizaje debe contener algo de interés para el que lo recibe, y a la fuerza es difícil que alguien aprenda a apreciar algo que, lo reconozco, en ocasiones es tedioso y algo complicado. Pero no hay que perder las esperanzas.

Si hablamos de España, un país con siglos y siglos de historia, está claro que no nos faltarían sucesos que contar; pero es que, además, hemos sido un pueblo donde todas las artes han florecido con mucha facilidad, y donde muchos artistas de muchas disciplinas han sobresalido, dejando su huella en el devenir de la historia universal. Así que, en principio, no nos faltarían datos que conocer, aunque claro, para aprenderlos y memorizarlos, necesitamos un aliciente; y en ocasiones, el ser más cultos desde luego no es suficiente.

Está muy bien que haya verdaderos expertos en cultura, pero este blog no pretende ser un lugar de encuentro para intelectuales, ni mucho menos; invitados quedan, pero ya advierto que, si vamos a hablar de arte en cualquiera de sus formas, no será de una forma académica ni tampoco especializada. Así que lo ideal es que quien quiera visitar este sitio web, esté dispuesto  a divertirse, y a conocer el mundo del arte de forma amena y sin complicaciones; las opiniones profundas, en ocasiones, mejor guardarlas para sí.

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